¡Pain au chocolat! ¡Carpaccio! ¡Ceviche! ¡Carrot Cake! Desde que Santé Café & Cocina abrió, hace poco más de un mes, las imágenes del precioso local con una decoración tropical o de los deliciosos platos han estado inundando las redes sociales -sobre todo Instagram- con diversas formas de #FoodPorn. Vendría a ser la versión 2.0 del boca a boca, en la que todos los comensales recomiendan el lugar a sus seguidores.

Ese carácter social del restaurante está en su ADN. “Yo desde que tengo Santa, que nació a través de mi Instagram personal -porque la gente me empezó a pedir comida después de ver mis fotos- tuve una filosofía de lo orgánico. No solo en lo referente a la materia prima, sino al trato con la gente desde las redes sociales. Yo no pagué publicidad nunca”, cuenta Irene Delponte (aka Irenichus, nuestra columnista), Co-owner y Pastry Chef de Santé.

Pero tampoco es casualidad que todos los que visitan Santé suban fotos a su Instagram. Cuando Irene se reunió con Ana y Cecilia Faget, de La Mar en Coche, para diseñar el local les dijo: “quiero que sea instagrameable”. Y sin duda que lo es -no en vano hicimos nuestro brindis de fin de año allí-.

Eso queríamos: que nuestro boliche fuera instagrameable. ¡Los esperamos para recibir el año en nuestro horario habitual!

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Probando, probando: cheesecake de dulce de leche casero y mousse de maracuyá relleno de cremoso de chocolate. ¿Quedarán?

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Aunque no todo es la imagen. La emoción de quienes visitan el restaurante se debe también a que la comida es espectacular, la propuesta es original y el servicio impecable. “Tampoco quería fuera pura estética. Nos gustaba que fuera una experiencia completa: que te guste la comida, la atención y el local. Y la atención es un gran diferencial en Uruguay”, explica.

El origen de Santé

Irene Delponte empezó a causar furor en las redes con las fotos que le sacaba a sus deliciosos postres, al punto de que la gente comenzó a hacerle pedidos. Así nació Santa, una pastelería boutique. Ella cocinaba en su casa por encargo. Después vinieron las ferias, como Degusto, y ahí la demanda fue tanta que empezó a pensar en abrir un local.


Por otro lado estaba Irene Schreiber -sí, ya saben que es increíble que las dos se llamen igual- que también generó bastante ruido con su proyecto Montevideo Mealsurfing en el que cocina cenas temáticas a puertas cerradas, proponiendo aprender sobre diferentes culturas a través de la experiencia gastronómica.

Ambas tenían ganas de trabajar juntas desde hacía tiempo, y cuando Irenichus -vamos a decirle por su apodo para evitar confusiones- decidió abrir Santé, la contactó para que sea su socia.

El restaurante conserva parte del espíritu de los dos proyectos anteriores. La filosofía de Santa de “trabajar con amor y utilizar materia prima de buena calidad por sobre todas las cosas” y además de la Mealsurfing el incorporar menús desafiantes. Por otro lado, ambos emprendimientos eran muy personales y de contacto con los clientes, algo que han decidido continuar en Santé. “La idea era cumplir un sueño y lo estamos haciendo”, cuenta Irene Schreiber, Co-owner y Chef.

El Menú

El menú dista de lo típico. Tiene influencias italianas, francesas, peruanas… Y era de esperarse teniendo en cuenta de que Irene Delponte es Rosarina e Irene Schreiber es venezolana.

“Nosotras cerramos el menú dos días antes. Pasamos por todo. Hicimos un menú súper exuberante, hicimos pruebas de color, de platos. Luego lo tiramos para abajo pensando ‘hay que vender, hay que recuperar la inversión’. Nos volvimos a juntar y dijimos ‘no, para eso no pongo un restaurante, pongo una franquicia de McDonald’s, vamos a jugarnos con el menú”, explica la chef.

“Tratamos de tener para todo el mundo, para nuestros clientes más exigentes y foodie y algunas cosas no tan alocadas, pero que de todas formas tuvieran un toque distinto, casero, bien hecho”, agrega Irene. Así llegaron a un menú que tiene platos más simples, como la hamburguesa con salsa teriyaki y otros más extravagantes, como la lasagna de hongos. Además, todos los ingredientes son orgánicos, no venden refrescos y las cervezas son artesanales.

Los sábados son de brunch: la propuesta más cotizada del local. Hay dos turnos y la consigna es comer todo lo que se quiera abonando un único ticket. El café, lo pone Santé (¡adoramos!).

Bagels esperando a sus comensales de mañana.

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No entran en un plano todas las cositas que tenemos pensadas para el brunch del sábado.

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Platos recomendados por sus dueñas

Por Irene Delponte: 

Carpaccio de entrada, Lasagna de trufa (hongos Shitake, Portobello, espinaca y aceite de trufa). De postre un mousse de chocolate.

Por Irene Schreiber:

Carpaccio de entrada, quinoto a la huacaína y de postre el crumble de manzana.

Irene Delponte a la Izquierda e Irene Schreiber a la derecha. Foto: Couture.
Irene Delponte a la Izquierda e Irene Schreiber a la derecha. Foto: Couture.

Santé está en Cerrito 521, en la Ciudad Vieja. Abre de lunes a viernes 9:00 a 19:00 y los sábados de 11:00 a 16:00 ¡Tienen que visitarlo!