*Ilustración: Serrana del Castillo para Gauderia

La llegada del mes de la primavera siempre es un acontecimiento emocionante, por más que sepamos que muchas veces nos adelantamos a adornarnos con flores cuando la lana continúa siendo lo apropiado. Aunque particularmente este ha sido un invierno muy benévolo, dejar agosto atrás siempre genera cierto rush de adrenalina. Setiembre es un mes cargado de ilusiones -comienza la bajada, se alargan los días, florece de todo- pero también de presiones, porque de pronto nos damos cuenta de que todo lo que no hicimos en el año -proyectos, trabajos, ejercicio- está cerca de no entrar en las metas del calendario. También es un período cargado de eventos y, particularmente para la moda, da comienzo al mes y medio de las semanas de la moda en las capitales más importantes del mundo, empezando por New York; además de seguir siendo el mes elegido para los números más polenta de las revistas.

Y sin embargo, pese a todo el movimiento que trae el mes, setiembre no es diciembre. Esto significa: aún tenemos oportunidades, nuevos comienzos, y la posibilidad de cultivar cosas que darán sus frutos en poco tiempo. Setiembre es entonces el mes del cultivo en Couture. Nos planteamos diversas maneras de cultivar aquello que teníamos un tanto relegado pero que sabemos que nos hará muy bien: dedicarnos al jardín, o armar ramos para alegrar la casa; cultivar nuestro físico con alguno de los nuevos ejercicios que están en la vuelta (prometemos más sobre el tema) o simplemente caminando o recauchutando una bici olvidada en el garage; dejar de lado por un rato las series (nada personal, ¿eh?) y regocijarnos con un buen libro (ampliaremos por ahí también); o hasta cultivar el estilo personal generando, como nos propone Nadina Fornara, un guardarropas acotado a lo que realmente usamos.

Una de las temáticas más candentes del momento para un sistema de moda que parece estar en constante crisis es de la falta de identidad a la hora de crear las colecciones. La copia, que sigue generando cierta polémica, se hace presente sin tapujos, y la mayoría nos encontramos consumiendo las versiones diluidas de las creaciones de Alessandro Michele o Demna Gvsalia. Un estudio reciente reveló que los nuevos estudiantes de diseño no conocen la historia de la moda, o que en la era de Instagram las referencias siempre son en base a referencias y no a un estudio original del contexto o a acercamientos culturales propios, con la problemática de que todo se termina pareciendo bastante entre sí.

Por suerte, hay excepciones a la regla y así aparecen personajes como Jacquemus para seducirnos, o sin ir más lejos JT en Argentina o Ana Livni con su reciente espectáculo Tangotex. Por su lado, la versión 2017 del DUy se llevará a cabo el 29 de setiembre con un plantel interesantísimo de expositores, liderado por el brasileño Walter Rodrigues, perfectos para cultivar el espíritu y la inspiración. En esta misma línea, la ilustración del mes corresponde al pañuelo “Flora” de Gauderia, la marca de pañuelos y pashminas que Serrana Del Castillo y Mariana Teba, dos antiguas amigas de la casa, vienen desarrollando como hito de identidad local with a twist (nuestro favorito). Gaudería (que se inspira en la cultura del gaucho) trabaja con diseños originales y materiales nobles para crear “una nueva mirada del Uruguay a través de su flora, fauna y folclore. Una nueva mirada cargada de color, diseño y calidad”.

Bienvenido setiembre, mes del cultivo.