*Foto: Gucci fall 2016

Desde hace un par de temporadas, el rosado está por todos lados. Las marcas más cancheras, como Glossier, Mansur Gavriel, Gucci o Acne, han elegido este color para sus productos, campañas, packaging e incluso logos. El rosa ha tenido un rebranding, transformándose en un color que alude al desenfado, la modernidad y la neutralidad de género. ¿Pero en qué momento dejó de ser un tono naïf, kitsch y hasta retrógrado para transformarse en el favorito de los millennials y el street style?

Fotos: Harper's Bazaar.
Fotos: Harper’s Bazaar.

Un color “de nena”

Hasta hace relativamente pocos años, el rosado era el color de las Barbies, de las princesas, de Mi Pequeño Pony… de todas aquellas cosas que a las madres feministas les generaban -¿les generan?- cierto ruido o hasta temor. A mí, personalmente, de chica me parecía que por ser un color “de nena” tenía una connotación negativa, porque nada asociado exclusivamente a las niñas podía ser bueno.

Una vez pasada la infancia, su simbolismo es utilizado por las marcas para diferenciar que un determinado producto está destinado a la mujer: un desodorante, cepillo de dientes, gillettes… elementos que son idénticos a las de los hombres, pero como no son azules cuestan más caras (el famoso pink tax).

Sin embargo, esa idea retrógrada y opresiva del rosado surge recién en la década de 1980, según Jo Paoletti, historiadora de la moda. “En 1950 el rosado era presentado como una moda, una elección cultural, mientras que unas décadas más adelante lo convirtieron en algo que era parte de la naturaleza de las chicas”. Como ya sabemos esos estereotipos están cambiando, con acciones como la de Always, que nos recuerda que hacer las cosas “como una chica” no tiene nada de malo. Por eso, las mujeres están reconciliándose con el rosado y convirtiéndolo en una elección en lugar de una imposición.

El rosado vuelve a ser cool

Valentino Fall 2017. Foto: Vogue.
Valentino Fall 2017. Foto: Vogue.

De acuerdo con WGSN, el rosado volvió al mundo de la moda en 2012, en una de las primeras colecciones de Phoebe Philo para Céline, que lo eligió para dos prendas en su variante más brillante. Alrededor de esa época, también, el K-Pop y lo Kawaii comenzaron a tener popularidad. J.W Anderson, por su lado, fue el primero en incluirlo en las colecciones masculinas, impulsando esa neutralidad de género que ahora se le atribuye. Así comenzó a rondar en la mente de los previsores de tendencias, que anticiparon su creciente popularidad. De a poco, sobre todo sus versiones más pastel comenzaron a dominar las pasarelas.

En 2016 parece haber alcanzado su cumbre: no en vano Pantone eligió el Rose Quartz como uno de los colores del año. El rosa se convirtió, así, en uno uno de los tonos favoritos de los diseñadores a la hora de plantear sus colecciones. Dos grandes marcas que lo han adoptado han sido Gucci bajo el mando de Alessandro Michele (tanto en la ropa de mujer como la de hombre) y Valentino, que con la dirección creativa de Pierpaolo Piccoli incorporó el rosa como un segundo rojo.

Los colores de 2016 según Pantone. Foto: Pantone.
Los colores de 2016 según Pantone. Foto: Pantone.

Sin duda, el rosado ya no es visto como un color tonto ni mucho menos: la juventud se ha vuelto a apropiar de él y le ha asignado un nuevo significado: el de empoderamiento. Y por eso, por ejemplo, lo vemos tanto en los trajes, símbolo del poder femenino y de resistencia. También fue elegido por las mujeres como EL color para protestar en contra de Trump e incluso se hicieron miles de “pussy hats” de esa tonalidad para que usaran quienes marcharan.

Pussy Hats en la Women's March.
Pussy Hats en la Women’s March.

Y las referentes de esta nueva época lo han incorporado como parte de su lenguaje. La tapa de #Girlboss, el libro de emprendedurismo femenino de Sophia Amoruso que se transformó en un bestseller, es rosa y toda la estética que ella maneja se mueve en estos colores. Por otro lado, la aclamada fotógrafa de 24 años, Petra Collins, es reconocida por su “mirada femenina” (“femenine gaze”) y en sus trabajos predomina la iluminación rosada y neón.

Ahora el rosado es dramático, jugado, atractivo, divertido y no pide permiso. Su versión pastel -o “Tumblr Pink” como le dicen algunos- fue un primer movimiento de la industria de la moda para volver a enamorarnos de un color que muchas considerábamos prohibido. Y lo lograron. Ahora, esos tonos tímidos darán lugar a versiones más extrovertidas, como el fucsia, que ya apareció en colecciones como el pre-fall de Delpozo.

Foto: Petra Collins.
Foto: Petra Collins.
Los trajes rosados fueron furor en las colecciones de invierno 2017. Foto: Allure.
Tapa de #Girlboss.

Ahora que no es un placer culposo, ¿quién es fan del rosado? 🙋