Veinte años después de que Trainspotting se posicionara como una especie de manifiesto del joven desilusionado, el equipo original vuelve a reunirse para una secuela con estilo y alma. El jueves 9 se estrenó Trainspotting 2 La Vida en el Abismo en Montevideo y, para los fans, esta ocasión es como reencontrarse con un amigo que no has visto en mucho tiempo. Está como lo recordamos, pero el paso del tiempo le pasó factura. La película tiene el estilo de la original, las locuras y el sexo desenfrenado de las novelas de Irvine Welsh, pero deja de lado la rebeldía adolescente por la melancolía de la mediana edad.

Hace veinte años vimos a cuatro amigos de Edimburgo que encontraron una escapatoria en la heroína y la música de Iggy Pop. Elige la vida, decían, ¿pero para qué hacerlo cuando un poco de polvo en las venas te puede transportar a un lugar mucho mejor? La película, dirigida por Danny Boyle, llegó a convertirse un clásico de culto como Fight Club, antisistema y nihilista, pero con drogas en vez de explosivos.

Ahora el director escocés vuelve a reunir al reparto original para una secuela que es más nostalgia que transgresión. Ewan McGregor vuelve a encarnar a Mark Renton, el heroinómano protagonista, que regresa a la ciudad después de pasar veinte años en Ámsterdam. Ahí vuelve a encontrarse con sus viejos amigos, Sick Boy (John Lee Miller), que ahora se hace llamar Simon y maneja el bar en decadencia de su tía, y Spud (Ewen Bremner), el tonto querible que todavía lucha contra su adicción. Mientras tanto, Begbie (Robert Carlyle), el psicópata del grupo, está en la cárcel carcomido por el rencor contra el hombre que lo traicionó.

Sin trabajo ni proyecciones, Renton se une a Simon en un plan para convertir el bar en un burdel. A partir de ahí emprenden un camino para conseguir el dinero, sin importar qué tan ilegal o desagradable sea. Pero esa historia, basada en la novela de Irvine Welsh, “Porno”, no parece más una excusa que una trama. Lo que quieren es mostrarnos lo que realmente importa: a esos personajes que conocimos y quisimos hace tanto tiempo.

Animated GIF  - Find & Share on GIPHY

Es una película hecha para los fanáticos de Trainspotting, esos que que pueden recitar todas las líneas de memoria y que tienen el soundtrack en rotación constante, pero para el espectador que va en búsqueda de una tarde entretenida probablemente salga indiferente o hasta aburrido. Son casi dos horas de luces de neón y referencias a la primera entrega. Cuando suenan los primeros acordes de Lust for life, la canción de Iggy Pop que abría la película del 96, no se puede evitar sentir un nudo en el estómago y esa emoción de encontrarse de nuevo con algo que querías tanto.

Es una carta de amor más que una secuela propiamente dicha, ideal para la era de la nostalgia. A veces detienen la trama para hacer un guiño a la original y enlentecen un poco la película, pero eso la enriquece un poco más. En vez de ir por la comedia y la acción rápida, las constantes referencias le dan un trasfondo más melancólico a una película divertida. Como si esos veinte años que los separaron fueron un desperdicio y el único momento donde se sintieron vivos está en el pasado.

Boyle hace a un lado las imágenes escatológicas de la primera entrega para enfrentarse de cara a una película más madura sobre arrepentimientos y pérdidas. La juventud ya les pasó de largo y el discurso de “elige la vida” ya no resuena tanto cuando sale de una persona de casi cincuenta años. Los jóvenes fiesteros de los noventa ahora son adultos sin esperanza y perseguidos por los demonios del pasado. No hace más falta que ver cómo juega con las sombras o con los montajes de un McGregor veinteañero en contraste con el actual para recordar que el paso del tiempo no tiene piedad.

Simon (Jonny Lee Miller) y Mark Renton (Ewan McGregor). Foto: Cortesía Tristar Pictures.
Simon (Jonny Lee Miller) y Mark Renton (Ewan McGregor). Foto: Cortesía Tristar Pictures.

*Sobre la autora: Valentina Esponda una periodista cultural que volvió a Uruguay después de una maestría en Barcelona. Cinéfila, foodie y viajera que quiere seguir explorando. Pueden seguirla en Twitter e Instagram.