Por estos lados, la picada es un ritual. Puede ser solitario o compartido, pero siempre es un momento de relax y de disfrute. Es la instancia perfecta para animarse a mezclar sabores inusuales o cometer alguna indulgencia -no es lo mismo hacerlo con una porción chica que con un plato entero-. Para que la experiencia sea completa, siempre es buena idea acompañarla de alguna bebida que complemente los sabores del plato y para esto es perfecta la nueva variedad de Johnnie Walker: Wine Cask.

Supervisados por el Master Blender de la marca, Jim Beveridge, un equipo continúa explorando nuevas combinaciones de sabores y técnicas para entusiasmar a nuevos y experimentados amantes del whisky por igual. Aimée Gibson, parte de este equipo, comenzó a madurar el whisky en una variedad de barriles saborizados. Después de muchas pruebas, fue en los barriles de vino donde Aimée descubrió una paleta de nuevos sabores increíbles, que finalmente se convirtieron en parte de la mezcla final.

Esta variedad está pensada para ser consumida sola o en forma de tragos, pero lo más importante no es el cómo sino el cuándo: cuando cae el sol, a la vuelta del trabajo, para un momento de tranquilidad solo o con amigos. En cuanto al sabor, “es excepcionalmente afrutado, lleno de bayas frescas, dulces sabores de toffee y vainilla”.

Johnnie Walker sugiere tres formas de consumir el nuevo Wine Cask y por eso le pedimos a la chef Florencia Curcio que nos creara tres picadas que mariden perfecto con esta bebida. “Fue una sorpresa probar el whisky porque generalmente es una bebida que tengo asociada al invierno, sin embargo esto claramente inspira algo más fresco”, comentó Flor y se puso manos a la obra.

Wine Cask Blend Spritz Cranberry

Foto: Florencia Curcio.

Para el trago

40 ml Johnnie Walker Wine Cask Blend

40 ml de Tónica

20 ml de jugo de cranberries

Garnish: rodaja de lima

Servir en copa de vino con mucho hielo.

La picada

“Para el Spritz Cranberry pensé en una tabla liviana, con ricotta marinada en oliva y pimentón ahumado, aceitunas negras en oliva con piel de naranja, pasta de garbanzos, un poco de chorizo chacarero, pan de campo, nueces pecan y cerezas frescas siguiendo un poco la nota dulce del trago”.

El pique: cortar la ricotta cremosa en cubos (me gusta la de Calcar) y macerarla en en: aceite de oliva, chorro de lima, sal, pimienta y pizca de tandoori o similar y alguna hierba fresca. Lo ideal es poner la marinada en un tupper grande, volcar los cubos, cerrar y mover el tupper para que la marinada tome contacto con toda la ricotta (no se entusiasmen demasiado con el batido porque sino se deshace demasiado). A las aceitunas negras escurridas de su salmuera, marinarlas en aceite de oliva y ralladura de naranja y servirlas apenas tibias.

Foto: Florencia Curcio.

Wine Cask Blend Spritz Tonic

Foto: Florencia Curcio.

El trago

40 ml de Johnnie Walker Wine Cask Blend

120 ml de tónica

Garnish: rodaja de manzana verde

Servir: con mucho hielo

La picada

“Para el Spritz Tonic pensé una picada con un poquito más de contrastes, ya que el trago tiene este acento agrio y dulce de la tónica más marcado. Tiene muchas frutas frescas de estación, higos, pelones, damascos, un poco que queso brie con miel, una pasta de legumbres y pimientos dulces y pan de campo con semillas”.

La pasta de legumbres es un hummus de otros porotos distintos al garbanzo clásico, en este caso porotos de manteca, combinados con unos pimientos dulces asados al horno y procesados con ajo, sal y aceite de oliva.

Foto: Florencia Curcio.

Wine Cask Blend on the rocks

Foto: Florencia Curcio.

El trago

50 ml de Johnnie Walker Wine Cask blend

Servir: en vaso corto con hielo

La picada

“Para acompañar el Wine cask blend on the rocks pensé en algo mucho más simple y clásico pero muy fresco, para no abrumar y poder sentir la complejidad del blend. Melón cantaloup con un buen jamón serrano, corazón de gruyere y unas moras frescas”.

Foto: Florencia Curcio.