Foto de tapa: Luciana Machin para Couture

La inmersión en las actividades de Moweek siempre me resulta inspiradora, y he descubierto que cuanto más a fondo la exploro, más puedo disfrutar de sus matices. En esta oportunidad, también me inspiró la nota de Ale Pintos y por eso decidí sumar algunas impresiones.

Disfruté mucho las sorpresas que Carina Martínez y Rosario San Juan preparan cada vez: es que la moda es un poco de ropa y mucho de estados de ánimo, fantasía y producción. No alcanza solamente con las prendas, es necesario generar una experiencia y allí está la diferencia. La reapropiación de los espacios públicos, la experiencia de la ciudad como escenario es tendencia, y ellas lo saben.

A nivel de marcas, MoWeek permite conocer proyectos emergentes a la vez que acompañamos la evolución de otros en pleno proceso de maduración. En este caso el crecimiento en identidad estuvo representado por Positano, una de mis lovemarks desde que surgió. Me encantó que presentara algunos outfits especialmente diseñados para la colección -como el de cierre-. Un día Luciano Bennetton dijo que el “verde Bennetton” le daba la identidad necesaria en tanto los colores más clásicos le proporcionaban los grandes números de venta: se requiere impulsar la identidad y el mensaje. En el caso de Positano, el color fue la identidad y la apuesta a la segunda vida de las prendas proporcionó el mensaje.

Desfile Positano en el lanzamiento de MoWeek. Foto: Camila Montengro para Couture.

Dentro de las propuestas emergentes, sentí la fuerza de la colección de Chiara Deffeminis, proyectando verano desde la pasarela en uno de los rincones más lindos del Puerto del Buceo. Me recordó la primera colección de Margo Baridon, en la que me enamoré de su originalidad y audacia. El recuerdo de esa impresión y la conciencia de lo efímero me llevó a comprar uno de los diseños Chi: sabemos que es ahora o nunca, y esa idea de piezas únicas -one-of-a-kind, también una tendencia fuerte-, es irresistible. Margo presenta hoy una identidad consolidada: desde lejos sabemos cuál es su stand, igual que distinguimos a Ana Livni. Eso es arte-moda, y también esto es tendencia en todo el mundo. Gau suma en esta gran corriente.

Savia continúa apostando por las telas de alta calidad. Su búsqueda entre los rollos que han permanecido de viejas textiles que -con gran pena- ya no están, siempre me emociona. Su colección es para ver pero también para tocar.

Y si bien en esta edición se notó la ausencia de algunas marcas de autor ya tradicionales, por suerte otras se mantienen firmes -como Petra, VDamiani, Caro Criado, Rotunda y más-.

Foto: Pazos/Landarín para MoWeek.

Ante cada edición de Moweek vuelve a surgir la reflexión acerca de si nuestra sociedad está preparada para el diseño de autor, para las propuestas independientes. Desde mi lugar de contacto permanente con la sociedad respondo sí, sin duda: se reafirma la búsqueda de identidad a través del outfit. Al mismo tiempo, queda claro que al mercado masivo le cuesta tomar contacto con el diseño de autor y -esto es muy importante- la dificultad no es necesariamente económica ya que se invierte, y mucho, en otros formatos comerciales. Pero esto será objeto de una nueva nota. Hoy disfrutemos del contacto con el mundo creativo.