Lentejuelas por pistilos, tules por pétalos… el nuevo hobby de Karl es la jardinería imaginaria.

En medio de una intensa semana de la moda neoyorquina donde la sensación reinante fue la térmica, Chanel logró despejar la mente del observador, transportándolo lejos del incesante frío polar que todavía inunda la ciudad.

HQ de la casa Chanel en Midtown East, Manhattan | Foto: Cecilia García para BlogCouture

Bastó con una visita al atelier que la reconocida casa de moda francesa tiene en el último piso de un moderno edificio de oficinas en Midtown East, Manhattan. Allí, en las alturas de una tarde de febrero, aguardaba la pequeña y poderosa selección de prendas de alta costura, construidas en grandioso detalle.

La colección primavera-verano 2015 de Chanel Haute Couture tuvo su primer romance con el público internacional el pasado mes de enero, en el marco de la semana de la moda en París. Allí, las modelos desfilaron -o flotaron- a través de un jardín mecánico hecho pura y exclusivamente de papel. Parte de esta escenografía fue migrada desde la ciudad luz a la gran manzana y ahora decora, airosamente, el centro del atelier.

Maniquí Chanel y parte de la escenografía original del desfile, traída de París | Foto: Cecilia García para BlogCouture

A sus costados, cuatro percheros en metal verde espárrago. En dos de ellos, las piezas que una chica Chanel vestiría durante el día (pero no todos los días). Los otros dos lucen atuendos de noche. Cada paleta –día y noche– pareciera conversar entre sí. En ambas se ve rojo bermellón, azul Yves Klein, naranja sanguino, blanco fondante, verde pálido, gris perla, rosa clavel, amarillo y negro. Todos colores de gran presencia. Es a través de su medida y delicada combinación que Lagerfeld establece una diferencia de tono, un lenguaje visual y mágico que logra poner cada prenda en perspectiva aunque los colores se repitan orgánicamente.

El día y la noche. | Foto: Cecilia García para BlogCouture.
El día y la noche. | Foto: Cecilia García para BlogCouture.

Días y noches primavera-verano para Chanel implican, por supuesto, la aparición de algún traje chaqueta para la ocasión. La intención en este caso es alargar la figura, efecto exitosamente logrado a través de la deconstrucción vía cortes y/o pliegues arriba o abajo de la cintura (nunca a la cintura, por lo menos no en esta colección). En varios casos se osa dejar el abdomen completamente al descubierto, exponiéndolo y convirtiéndolo en el foco de la colección. Uno no puede evitar preguntarse si Jacqueline Kennedy Onassis realmente se animaría a esto.

Look 32, noche en rosa clavel | Cortesía: Chanel. Foto: Karl Lagerfeld.

La femineidad que se respira en cada una de estas prendas pareciera apoyarse en las flores, esas formas inevitablemente familiares pero que aparentemente brotaron de un rincón creativo en la mente del amo de Choupette. Apiladas a modo de capas de organza y tul en tres dimensiones -en algunos casos adornando solo un rincón elegido en una falda midi corte A-, es ineludible no dirigir el pensamiento a ese campo silvestre de amapolas de Monet.

Flores y más flores. | Foto: Cecilia García para BlogCouture.
Flores y más flores. | Foto: Cecilia García para BlogCouture.

Finalmente, un exitoso y elegante retorno de la cadera para cinturones y polleras (sin llegar al extremo bumster mcqueeniano), y un guiño al space age chic de los años sesenta, para quienes aprecian el calzado minimalista y con algo de charol, claro.

Zapatos space age chic y cintos que fluyen. | Foto: Cecilia García para BlogCouture.
Zapatos space age chic y cintos a la cadera. | Foto: Cecilia García para BlogCouture.

El retorno post-couture a la jungla de cemento de la calle cincuenta y siete, a menos diecisiete grados Celsius llegadas las seis y media de la tarde, solo fue posible previa pasada por el Russian Tea Room, a unas pocas cuadras del atelier de Chanel. Allí -té de durazno y jengibre mediante-, el recuerdo de los detalles, las formas y los colores de esta colección de Lagerfeld se hizo aún más vívido.

El Russian Tea Room. | Foto: Cecilia García para BlogCouture.
El Russian Tea Room. | Foto: Cecilia García para BlogCouture.