El verano is in da haus y la ansiedad por el merecido descanso anual no se hace esperar. Pero cuando las vacaciones incluyen niños pequeños, los planes mentales de tomar sol durante horas, nadar, leer y relajarse se desvanecen como un castillo de arena. ¿Cómo encarar las vacaciones con hijos sin volver más estresados que antes? Con tres niños de diversas edades en mi haber he fracasado varias veces pero algunas estrategias me han dado resultado. Si algo he aprendido es que la premisa para pasar las vacaciones familiares es bajar las expectativas. El libro se leerá de a 2 páginas por día, o tomaremos sol mientras hacemos castillos de arena con los chicos. Es básicamente la misma dinámica que se da durante el año pero 24×7. ¿Ya te estresaste? Que no cunda el pánico, algunas ideas pueden colaborar para construir un plan de descanso en donde todos la pasemos bien. La propuesta es abandonar la idea de que después de un viaje con chicos pequeños los adultos necesitamos vacaciones para reponernos de la odisea, y que todos podamos relajarnos un poco y recargar las baterías.

Elegir el lugar

De acuerdo a la edad de los hijos, el lugar de vacaciones puede variar. Si son pequeños, la playa es un buen destino. Alternando siestas en la casa u hotel con salidas a la playa para jugar y refrescarse. Si caminan un par de cuadras sin pedir upa, lugares como Bariloche son ideales. Hay muchos planes infantiles como parques de dinosaurios, arroyos secretos, lagos de agua templada y ascensos a la montaña. Algo parecido pero con otro paisaje encontramos en el norte de Argentina: Salta y Jujuy son excelente opciones para viajar con niños de más de 4 años.

Los viajes en auto son una buena idea para ir con chicos porque generalmente duermen bastante y se puede aprovechar para tener una charla adulta durante un rato. Una buena propuesta para compartir en el viaje en auto es armar una playlist de música juntos, con canciones que les gusten a todos. Yo siempre aprovecho el momento del auto para hacerle conocer a mis hijos algunas bandas que me gustan y contarles anćedotas de recitales o de cuándo escuché tal tema por primera vez. Tomaron la costumbre de curiosear mucho en Spotify y han descubierto bandas buenísimas por sí mismos. Puede ser una opción mucho más saludable que escuchar seis horas seguidas el disco de Canticuénticos, ¿no?

Viajar en auto con niños. Fuente: Money Crashers.

Actividades colectivas

¿Qué podemos hacer en vacaciones para que dos adultos y niños de 9 y 5 años y un bebé de 8 meses se entretengan? Una pregunta que me hago a diario y cuya respuesta la encontré en los juegos de mesa. Mientras al bebé lo entretenemos con una mano, con la otra jugamos juegos en donde el de 5 juega con alguno de los adultos. Los favoritos: Jenga, el Misterio (o Clue), la batalla naval (para jugar 2 contra 2), la generala (los más chicos se vuelven locos por tirar los dados) e incluso el ajedrez, que pueden aprender desde muy chicos.

Leer con los niños también es una buena opción: si viajamos a algún lugar que tenga un interés histórico, podemos aprovechar para hacer la compra de libros in situ y que los chicos conozcan alguna historia del lugar. Para los que son más vagos con la lectura, los cómics son una buena opción porque avanzan rápido y tienen ilustraciones que siempre son estimulantes. También se puede encarar un proyecto de lectura de vacaciones que contemple un libro largo y leer un capítulo o dos por día. En nuestras vacaciones pasadas leímos El mundo perdido, de Conan Doyle y en las anteriores Cuentos en verso para niños perversos de Roald Dahl.

Otra propuesta grupal: hacer enchastre. Para los chicos de entre 7 y 11 años una buena idea es hacer slimes, la novedad que viene a reemplazar al spinner. Se trata de lo que en nuestra época conocimos como mikimoco, pero modernizado y casero. Para los menores, cocinar juntos. Lo que tenga que ver con amasar los enloquece, por eso es una buena oportunidad para tomarnos el tiempo de hacer pizzas, panes para el desayuno del día siguiente o galletitas para la merienda junto a ellos. Lo bueno de este tipo de planes es que no es necesario gastar una fortuna, sino solo desconectar un rato, ellos y nosotros, de las tablets y los celulares para hacer algo diferente y que no implique consumir para matar el tiempo.

Otras ideas caseras para llevar desde el lugar de salida y tener a mano para momentos de aburrimiento o días de lluvias:

  • Imprimir mandalas para pintar.
  • Hacer sellos con papas, zanahorias y limones. Témperas, papel y listo.
  • Conseguir burbujero, lo venden en la calle y pueden jugar horas a atrapar burbujas o a hacerlas cada vez más grandes.
  • Si van a la playa, juntas piedras y caracoles y después pintarlas.
  • Incorporarlos en las tareas domésticas que nunca hicieron. Dejar que laven platos o que laven el auto.
  • Armar rompecabezas. In-fa-li-ble.
  • Buscar juegos que puedan compartir chicos de distintas edades, para que se neutralicen entre sí. Juegos al aire libre, con pelotas, es una buena opción.
  • Dejarlos que se aburran. Puede ser una buena estrategia para que inventen algo nuevo para hacer.
Courtney Adamo, madre de 5 niños. Fuente: Audible

Sistema de turnos

Si no encontrás el tiempo para leer durante el año, es probable que tampoco lo encuentres ahora. Salvo que el equipo de padres desarrolle la estrategia llamada mi hora personal: una hora al día destinada a que el adulto haga algo placentero de manera individual reduce considerablemente la frustración estival (¿lo dice alguna prestigiosa universidad? No, lo dice cualquier ser humano que viva en el planeta Tierra). Ahí sí: leer un libro, dormir la siesta, hacer una pequeña caminata, tomar sol o hacer nada, pero en silencio y sin interrupciones.

¿Ustedes tienen alguna otra estrategia?