En una sociedad que pone siempre al individuo primero, la maternidad es un desafío y una verdadera contradicción.

Elizabeth Badinter.

No hay catarsis puerperales en redes sociales que corran a la maternidad de ese espacio de articulación entre lo sagrado y lo oscuro. ¿Será ese el motivo por el cual los consumos culturales que pongan en jaque la sacralización de la maternidad nos interpelan? Esa dicotomía que nos inunda y nos puede llevar de la plenitud a la miseria en el lapso de unos pocos minutos está puesta sobre la mesa; podemos hablar del tema sin demasiada culpa y encontrar empatía en los oídos de los demás. Aunque ya sabemos que no existe una forma de hacerlo (ni siquiera existe la forma de hacerlo bien), la maternidad nos empuja a la búsqueda incesante de respuestas, porque la responsabilidad de educar a un ser humano con relativo éxito es inmensa, y el camino está lleno de baches y piedras.

Por ese motivo les traigo mis consumos preferidos del mes: para pensar, repensar, llorar, horrorizarse, quitarse los prejuicios y reír en torno a la maternidad.

The Let Down o la caída libre de la maternidad

Fuente: YouTube.

La nueva serie de Netflix que pone en jaque la idealización de tener un bebé proviene de Australia, lo que nos indica que los problemas de la clase media intelectualizada son los mismos alrededor del globo.

Una madre reciente que acude a un grupo de madres recientes para encontrar contención y soporte y solo encuentra cuestionamientos y prejuicios es lo que se ve en los primeros diez minutos de la serie. Un padre que no cae en la cuenta del cambio que ocurrió en su vida e implementa maniobras de evasión de la vida doméstica, en el resto de la serie. ¿Qué es dormir? ¿Qué es el sexo? ¿Qué es tener una vida adulta? Son las preguntas a las que se enfrenta la patética y adorable madre primeriza en esta serie que combina el humor y el hastío con la realidad de tantas parejas del mundo.

Que el bebé se duerma solo en el auto y estacionarlo en la parada de un dealer que le disputa el lugar, hasta finalmente convertirse en amigos, demuestra que cuando todo parece hostil puede surgir una empatía inesperada (¡eso hacen los bebés!). Que los amigos sin hijos sigan su vida y no se adecuen al cimbronazo de la madre, que su propia madre no sea una clásica abuela y siga con su vida personal y que sea tan difícil volver a concentrarse en el trabajo son las realidades de una maternidad incipiente que Audrey no puede aceptar. Una verdadera tragicomedia para maratonear en la cama cuando el bebé (no) duerme.

Contra los hijos, de Lina Meruane

Fuente: Es mi fiesta.

La escritora chilena Lina Meruane nos trae un ensayo que propone una forma de vida contra los hijos. No se refiere a los niños, sino a la idea de la descendencia como única forma de realización personal, tanto para las mujeres como para los hombres. Meruane afirma que la descendencia, lejos de ser el escudo biológico del género humano, es parte del exceso consumista y contaminante que está acabando con el planeta. La tesis de la escritora chilena, que no pasará desapercibida, es apoyada mediante un análisis de la forma en que a las mujeres nos hacen creer que la maternidad es una forma de llenar un vacío existencial y que cierta urgencia biológica nos apremia. Si no lo sentimos en el fuero íntimo, si no se anida en nosotras la necesidad de reproducirnos, estamos rotas.

Incluso detecta en ciertas “modas de la crianza” algunas maniobras del sistema capitalista y patriarcal para hacer retroceder a las mujeres de los lugares conquistados. La lactancia prolongada, la crianza con apego y la culpabilización constante de las madres que trabajan son tendencias que se instalan, según Meruane, para volver a meter a la mujer en el hogar en un momento histórico en donde está levantando la cabeza y disputando espacios de poder.

Un extracto polémico sobre este punto:

Renunciaron a las ventajas y a los descansos que consiguieron las feministas igualitarias y que algunas de nuestras abuelas y madres aprovecharon para salvarse, ellas. Pero las esencialistas (que son sus hijas y nietas) han rechazado las licencias anteriores y se han hecho madres-de-profesión que estudian los infinitos manuales de la crianza y pagan incluso por lecciones de maternidad que las harán más competentes, más dedicadas, más apegadas a sus hijos. Madres-totales escudadas en la retórica del medioambiente. Estas madres de apariencia progresista han dado la vuelta completa al círculo para regresar a la retrógrada ecuación mujer = naturaleza que exime a los hombres. (Si les aplicáramos la lógica naturalista, a ellos ¿deberíamos mandarlos a cazar?)

Se consigue en Book Depository.

El mito del reloj biológico

Embarazada después de los 40. Fuente: Vogue

Rachel Weisz (48) y Daniel Craig (50) confirmaron que están esperando su primer hijo juntos. La maternidad cerca de los 50 se instala como una tendencia pero no hace más que confirmar la hipótesis que desarrolla la periodista Eviana Hartman en su artículo de Vogue, en donde afirma que la edad para tener hijos tiene más que ver con una convención social que con un impedimento biológico del famoso reloj que apura a las mujeres cuando están alcanzando la cuarta década de vida.

Cuenta que la senadora por Illinois, Tammy Duckworth, que acaba de tener a su segundo hijo a los 50 y tuvo al primero a los 47, afirma que su médico en fertilidad le dijo que “los 50 son los nuevos 40” en materia de embarazos. La neurosis persecutoria de la bomba de tiempo está anclada en la cultura popular (recordemos entrañables personajes como Charlotte York, de Sex and the City, o Bridget Jones) y generalmente no tiene que ver con un deseo específico sino con las condiciones de existencia: la dificultad para encontrar al compañero adecuado o el protagonismo de una carrera profesional inevitablemente retrasan una maternidad que ya no está en el centro exclusivo de la escena en la vida de las mujeres.

La periodista recopila testimonios de mujeres embarazadas o que han sido madres entre los 40 y los 50 y le quita el velo a una realidad que pisa fuerte en las mujeres del mundo: algunas han tenido problemas de fertilidad, otras no han sentido el deseo hasta una edad más avanzada; sin embargo, el cuerpo todavía responde. ¿El reloj biológico es un mito? Parece que mucho más de lo que se cree. Las transformaciones sociales y culturales del rol de la mujer están poniendo en cuestión una idea arraigada y parece que una gran cantidad de médicos e historias personales la avalan. Teniendo en cuenta que gracias a los avances de la medicina el promedio de vida se ha estirado, que las mujeres son activas hasta edades muy avanzadas y que la edad jubilatoria se ha corrido, entre otros factores, la maternidad a los 50 se propone como una idea brillante.