Ilustración: Redbook

Conocerse a uno mismo, aceptarse y vivir una vida disfrutando de los pequeños lujos cotidianos deben de ser los principales desafíos de hoy en día. Las distracciones son muchas y siempre parece que estamos corriendo detrás de una zanahoria que nunca logramos alcanzar. Sin embargo, algunas personas han encontrado la forma de encontrarse consigo mismas y vivir una vida más plena, o al menos están en ese camino, si partimos de la base que la vida es una experiencia de constante mutación.

Como es algo no tan común, decidimos hablar con Majo Lois, ex publicista, que de la mano del mindfulness -palabra bastante en boga actualmente- ha encontrado su vocación y nos inspira a pensar sobre nuestras propias vidas.

¿Cómo fueron tus primeros pasos en la publicidad? ¿Qué cosas te llamaban o te conmovían de la profesión?

Me licencié, rápidamente comencé a trabajar y nunca paré. Tuve una carrera continua, ascendiendo en mi rol creativo hasta llegar a máximos cargos en el exterior. Siempre me atrajo de la profesión la no rutina y el cambio constante. Actualmente vuelco mi experiencia en la docencia universitaria y en proyectos directos.

¿Qué carrera hiciste en publicidad y cuáles fueron los highlights?

La primera etapa de la carrera la desarrollé aquí en Uruguay y en 2007 comencé mi etapa en el exterior. Trabajé en agencias multinacionales e independientes, chicas y grandes. Mis highlights fueron manejar la creatividad regional para la zona Pacífico de Procter & Gamble. Disfruté mucho ese rol creativo-estratégico. También destaco haber liderado varias campañas regionales para marcas como Falabella. Hace poco una creativa que trabajó en uno de mis equipos me dijo “seguís siendo la única directora creativa mujer que tuve”. No me di mucho cuenta en el momento, pero ser una mujer que lideró creativamente agencias multinacionales es sin dudas un logro que me enorgullece.

¿En qué momento decidiste que no iba más? ¿Tuviste alguna instancia de “epifanía”?

Siempre había pensado que mi manejo del estrés era exitoso pero en cierto momento me di cuenta que lo que hasta ahora había hecho era tapar estrés con más actividades. Con ocio, con viajes, con compras. Pero calma, con todo lo que implica la palabra, no era ciertamente lo que sentía. Me voy a detener en esta expresión: “ me di cuenta”. Allí yace la base del mindfulness o Atención Plena. Cuando vivimos en automático, arriba del vértigo y la adrenalina, confundidos, difícilmente nos demos cuenta de lo que sentimos física y emocionalmente.

Fue un proceso muy orgánico, no hubo un suceso bisagra. En mi último destino llegó un punto en el que me pregunté si quería seguir recorriendo mercados en posiciones similares, cambiar mi perfil dentro de la agencia, pasarme del lado del anunciante o reinventarme generando un cambio más significativo y radical. Opté por el último. Mi vida cambió mucho desde ese momento y la práctica tiene muchísimo que ver. Ya no soy Directora General Creativa, soy instructora mindfulness, certificación que recibí luego de 4 años de estudio y práctica profunda.

¿Cómo se desarrolló tu vida a partir de ese momento? ¿Qué cosas no volviste a hacer?

La publicidad es una profesión que te pide monogamia estricta. Al salir de la estructura formal de la agencia casi mágicamente comenzaron a surgir proyectos, a aparecer ideas para ejecutar por todos lados. Me acuerdo que en ese momento me pregunté “ ¿ Y todo esto, antes no lo veía, cómo puede ser que tan rápido tenga tantas cosas nuevas para explorar?”. ¡Eso sí fue una epifanía! El principal cambio fue tener un propósito en la vida mas significativo, empecé a vivir con menos y más simple. Y comencé un nuevo manejo del tiempo: ahora mi tiempo ya no es negociable.

¿Cómo arrancaste tu camino más espiritual o consciente? ¿Tuviste algún maestro?

La publicidad me enseñó a meditar. Tuve la suerte de trabajar en Perú en una agencia muy espiritual en el sentido de que muchas personas practicaban diversos caminos conscientes y de hecho todas las semanas vaciábamos el directorio para practicar yoga con una ejecutiva de cuentas que era profesora. Eso no es lo normal de las agencias, para nada. Así que me dejé guiar por mis compañeros y fui encontrando mi camino. Allí apareció el mindfulness primero como una necesidad específica de aliviar mis niveles de estrés y luego como un estilo de vida.

Destaco como mis maestras a Clara Badino y Clara Hori. La primera es mi instructora y referencia en mindfulness y la segunda es mi instructora de yoga y guía en muchos aspectos de mi vida personal.

Majo Lois meditando en los jardines de un centro budista.

¿Cómo repercutió el cambio en las relaciones personales que tenías el momento? Lo pregunto porque a veces los grandes cambios llegan como un shock hasta a quienes tenemos más cerca.

Estos procesos de transformación profunda sin dudas repercuten primero en la relación con uno mismo y luego en las relaciones de amistad, en la familia, en la pareja. Se generan nuevos vínculos, se redefinen vínculos antiguos bajo estos nuevos parámetros y otros se pierden. Es duro pero muy sanador también.

¿En qué momento arrancó Mamacha? ¿En qué consiste el proyecto y qué satisfacciones te da?

Mamacha se gestó en Perú y apenas llegué a Uruguay lo puse en ejecución. Ya lleva casi 4 años. Yo lo defino como soulfood porque cocino integrando el mindfulness de modo que la gente transforme su relación con el acto de cocinar y comer. En las redes comparto recetas y noticias. Organizo cenas-taller de cocina participativa donde los comensales cocinan y cenan. También acompaño desde la cocina a quienes hacen planes detox y a quienes quieren comer balanceado a diario. Cocino además para retiros y pequeños eventos.

¿Cómo surgió lo del mindfulness?

Como te contaba, surgió en Perú, con la búsqueda específica de aliviar mi estrés laboral que luego repercutía en mi vida personal. Los resultados fueron tan poderosos que decidí profundizar la práctica y certificarme como instructora. Actualmente considero el mindfulness un estilo de vida en el que la atención plena se hace presente en cada aspecto de mi día a día. Enseño mi práctica en workshops grupales y en sesiones individuales para quienes además de aliviar estrés necesitan explorar procesos transformacionales a nivel personal o laboral.

Con esta nueva visión de vida, ¿qué aspectos te chocan más de la sociedad actual?

Hay un tema muy grande que impacta en muchos aspectos: la pérdida de conciencia de nuestros propios límites. Los suecos tienen un concepto muy lindo que llaman lagom, que podría traducirse como “ni tanto ni tan poco”. Yo trabajo mucho en mis talleres el concepto de encontrar la medida justa, nuestra medida de bienestar. Por ese incorrecto manejo de límites aparecen los burnouts, las lesiones físicas, el consumo desmedido, el lenguaje violento. Aprender a parar, creando espacios de quietud, permite regular y recuperar nuestros límites saludables, físicos y emocionales.

Foto: Majo Lois.

¿Qué consejo le darías a quienes sienten que quieren o necesitan hacer un cambio profundo en su vida?

¡Que lo hagan! La intuición es una capacidad que hemos ido ahogando enredándonos en miedos y overthinking.

Yendo a consejos más prácticos, ante todo para poder escuchar esa voz de cambio es necesario parar, generar momentos de reflexión y para ello los recursos mindfulness ayudan muchísimo. Si se sigue en la ola de adrenalina, la rutina diaria probablemente gane y el cambio nunca llegue. Por otra parte, muchas veces el diálogo interno con uno mismo confunde y estanca por lo que muchas veces es necesario un profesional con quien pensar, confrontar, compartir, marcar objetivos y estrategias. Busquen, compartan, no se queden solos en la confusión.

Hay en Netflix un documental que recomiendo como para empezar a soltar miedos e iniciar el camino: Innsaei. ¡Véanlo!

Cómo empezar con el mindfulness

Seguramente la primera idea que nos venga cuando pensamos en mindfulness se asocie con la meditación. Así es. Con fuertes bases en el budismo, la meditación es gran parte de la práctica pero, luego de años, puedo decir que mindfulness es una manera de vivir. Una manera de vivir despierto, en el presente, aceptando los movimientos de la mente y aplicando recursos que permiten gestionarlos para lograr la calma y el bienestar. Esta práctica es tan accesible para nosotros y tan efectiva cuando se toma como una disciplina diaria.

Desterremos la creencia de que meditar es poner la mente en blanco. Meditar es darse cuenta de los pensamientos. Por eso es en inicio difícil y hasta aterrador. Ser consciente de lo que pensás, de la cantidad de ruido en la mente es el primer paso para decidir poner pausas.

Técnicas:

– Pausas activas: es lo que recomiendo para quien aún no ha tenido entrenamiento con la meditación mindfulness formal. Abrí en tu cotidianeidad momentos de atención plena, haciendo una sola cosa a la vez y focalizando toda tu atención en esa única cosa. Creá micro momentos cuando te lavás el pelo en la mañana, cuando paseás el perro o cuando tomás un té. La experiencia de lavarse el pelo con completa conciencia es maravillosa. Una alumna un día me dijo “ hoy por primera vez me percaté de que el shampoo huele a dulce de leche”. Sentí el agua correr por el pelo, masajeá tu cabeza, sentí la textura, el perfume, la espuma. Probá esos minutos de autocuidado y completa presencia.

– Hacete fan de tu respiración: te acompaña a cada momento y es un ancla que ayuda a volver al presente. Tu mente puede saltar del pasado al futuro todo el tiempo pero no podés respirar ni en pasado ni en futuro. Respirás en presente por ello cuando necesites autoregularte, calmarte, cerrá los ojos y seguí tu ciclo respiratorio. Inspiración-expiración- inspiración-expiración. Si tu mente está muy volátil, ayúdate contando: 1, 2- 1, 2. Hacelo al despertarte, antes de agarrar el celular, por ejemplo. Mantenete unos minutos respirando y sentí los efectos de esta pausa voluntaria que te trajo al momento presente antes de empezar tu día.

– Soltá las expectativas: ¿lo estoy haciendo bien? ¿cuánto tiempo debo meditar? ¿cuándo me voy a sentir mejor? Recordá que estás haciendo esto para bajar tu ansiedad. Si la meditación se vuelve otra fuente de ansiedad no lo estás logrando. Simplemente, cerrá tus ojos y respirá, o paseá a tu perro sin celular disfrutando de la enorme cantidad de cosas que suceden a cada paso que das. No te presiones, no te juzgues. Pequeños momentos de bienestar conducen a cambios de hábitos y hábitos saludables conducen a  nuevos modos de vida. Es un proceso que requiere constancia, paciencia y una actitud amorosa.

-Honrá el silencio: vivimos en una cultura que premia el multitasking y la adicción a la velocidad lo cual implica también un pavor enorme a no hacer nada, a estar callado. Estar quieto y en silencio se siente como perder el tiempo. Te propongo verlo como ganar tiempo. Decidir quedarte unos minutos en silencio cada día, en un entorno silencioso, influyen notablemente en el silencio de la mente. Ese silencio que la mente necesita para descansar, para recuperarse. Encontrá esos espacios: tu auto, el baño, el jardín, la plaza del barrio. Y dejá que el silencio te encuentre.

Y finalmente, sáquemosle el acartonamiento al acto de meditar lo que no significa quitarle seriedad . Vivimos en un entorno urbano, vamos a trabajar, pagamos las cuentas y también meditamos. Meditamos mientras lavamos los platos, sentados en la playa, en el refugio que a veces es nuestro auto. Mindfulness es un mindset, que va contigo y te encuentra en el lugar y momento que estés.

Majo Lois es Instructora Mindfulness certificada en Visión Clara Argentina. Certificada en ” Five Mindfulness Trainings”, European Institute of Applied Buddhism (Alemania). Si les interesa el tema pueden seguirla en Mindfulness Uruguay.