Cuando Fernanda Montoro sonríe, el mundo se ilumina. Y más allá de una sonrisa perfecta que revela su primera profesión y herencia familiar, la calidez y amabilidad que transmiten nos hablan de este ser excepcional, que desde hace cuatro años -marcados por su vuelta a Uruguay luego de una larga estadía en Londres- se dedica full time a las artes audiovisuales. Lejos de la precisión tecnológica, Fernanda elige el feel nostálgico del soporte Polaroid y sus rollos expirados para producir imágenes oníricas. Con su pareja, Agustín Ferrando Trenchi, llevan adelante trabajos en conjunto con una particular filosofía, Lovearoid, que implica una vuelta a lo analógico en todo sentido. Pero además son los responsables del último fenómeno de internet: Tiranos Temblad, el resumen semanal de noticias de Uruguay con adeptos en todo el planeta. En el ciclo de Inspiración Lipton, les presentamos a Fernanda Montoro.

¿Cuál es tu primer recuerdo en relación a la fotografía?
Los primeros recuerdos vienen de mi infancia, de la casa de mi abuela, que tenía las paredes tapizadas de fotos de ella y mi abuelo en su luna de miel, de mi madre y tíos cuando eran niños. Fotos coloreadas, trabajadas, en marcos importantes. Me fascinaba ir a su casa y pasarme horas mirando sus recuerdos.

Foto: cortesía Fernanda Montoro
Foto: cortesía Fernanda Montoro

Por tradición familiar sos dentista. ¿En qué momento diste el vuelco definitivo hacia la fotografía como profesión?
Creo que el vuelco definitivo fue hace cuatro años aproximadamente, cuando volví a Uruguay. Si bien hacía tiempo que en Londres estaba trabajando muy bien como fotógrafa, cada tanto viajaba a Gales donde mantenía algunos pacientes. No fue fácil hacer ese cambio de vida, pero fue gradual y terminó sintiéndose de manera natural.

Foto: cortesía Fernanda Montoro
Foto: cortesía Fernanda Montoro

¿Cómo te influyó vivir en Londres?
Siempre me pareció importante vivir un tiempo en otro lugar. Salir de la zona de confort para conocerme a mí misma. La elección del lugar se dio cuando era adolecente. Después de viajar por muchos lugares tuve una epifanía en Londres, yendo al aeropuerto, al amanecer, mientras cruzábamos la ciudad vacía. Supe que en algún momento tenía que volver y vivir en ese lugar. Unos años después pude hacerlo, y finalmente terminé quedándome ocho años.
Todavía mantengo ahí un apartamento del cual no me quiero desprender, Londres va a ser siempre mi hogar y le debo mucho de lo que soy hoy. Fue ahí donde encontré el camino de la fotografía. Es la ciudad ideal para la experimentación, es tan multicultural, tan diversa. Uno de mis profesores de cine nos contaba que estaba haciendo un documental sobre un edificio en el que sus habitantes hablaban más de 200 idiomas diferentes. Esa diversidad étnica se respira en las calles, se disfruta en la oferta de comidas. También el arte se vive de manera natural, todas las formas encuentran su espacio. En mis tiempos libres me gustaba perderme por la ciudad, descubrir espacios de arte nuevos, o aprovechar a visitar las colecciones permanentes de las grandes galerías que son gratuitas. Es imposible no encontrar algo interesante para hacer en una ciudad así, imposible que no te cambie la vida.

Foto: cortesía Fernanda Montoro
Foto: cortesía Fernanda Montoro

Con Agustín Ferrando, tu novio, desarrollaron la filosofía Lovearoid. ¿De qué se trata?
Ni bien nos conocimos con Agustín nos dimos cuenta de que compartíamos una visión artística, no solo en lo estético sino en el cómo y en el por qué hacer la cosas. Lovearoid fue el nombre que le pusimos a esa sensibilidad en común. En esta época de aparente sobresaturación, Lovearoid reinvindica lo que llamamos “actitud analógica”, el pensar antes de hacer, el respetar el acto fotográfico. Nuestras imágenes no tienen la fidelidad de lo digital, sino que son más bien saturadas de color, textura, imperfecciones. Partimos de una concepción sanadora de la belleza: Lovearoid es luminoso, tiene alegría.

Foto: cortesía Fernanda Montoro
Foto: cortesía Fernanda Montoro

¿Hasta qué punto influye la nostalgia en tu trabajo artístico?
La nostalgia es un sentimiento casi inevitable por las cámaras y rollos que uso, que remiten a otra época. También porque muchos de esos rollos no se fabrican más. En mi obra juego con esa nostalgia, con el encanto de la luz escasa, con el sin tiempo, para trabajar desde el presente la memoria, para capturar la vida cotidiana como un sueño.

Foto: cortesía Fernanda Montoro
Foto: cortesía Fernanda Montoro

Sos amante de todo lo japonés. ¿Por qué?
Cuando era muy chica la cultura japonesa me empezó a llegar a través de la literatura y el cine. Kawabata, Ôe, Kurosawa, Ozu, más adelante Miyasaki, Takahata, Kitano, fueron algunos de los autores de mi adolescencia, la época en las que las influencias te dejan una marca más importante. Ese interés por la cultura fue el que después me llevó a estudiar el idioma. Quería poder leerlos y verlos sin traducción de por medio.
Japón también tuvo un papel muy importante en mis comienzos como fotógrafa. Descubrí el formato Polaroid y la cámara sx70 a través de una fotógrafa japonesa, después vinieron los viajes y el formar parte de la comunidad analógica de allá.

Foto: cortesía Fernanda Montoro
Foto: cortesía Fernanda Montoro

¿Cuál considerás que es tu relación con la moda?
Me interesa la moda como forma de expresión individual, como reflejo de nuestra forma de ser. La moda además forma parte de mi vida por el hecho de que tengo amigos que trabajan en ella. La vivo con frescura, sin dejar que me agobie ni me preocupe demasiado. Lo mismo me pasa en mi relación con la moda a través de la fotografía. La vivo como una posibilidad más de ser creativa, de comunicar.

Foto: cortesía Fernanda Montoro
Foto: cortesía Fernanda Montoro

¿Cuáles son sus últimos proyectos de trabajo?
En este momento estoy trabajando en una obra nueva para La Máquina Felisberto, exposición sobre Felisberto Hernández que va a presentarse en el MNAV a partir del 7 de agosto. Felisberto es de los autores con los que más me identifico. Lo admiro y me inspira no solo como escritor o músico, también como pensador. Su preocupación por captar los recuerdos, los pantallazos del subconsciente, la manera en que trabaja el tiempo. Por ese respeto que le tengo estoy muy entusiasmada en ser parte de la exhibición.
En cuanto al video, estamos con Agustín trabajando en el desarrollo de un nuevo formato de tv para un programa para niños.

Foto: cortesía Fernanda Montoro
Foto: cortesía Fernanda Montoro

¿Qué opinás de Instagram?
Creo que es una red social muy útil para fotógrafos, ofrece otras posibilidades de llegarle al mundo. Si un fotógrafo tiene Instagram y un número grande de seguidores, puede transmitir su visión y conversar directamente con su audiencia.
Esa independencia y poder del autor son valiosísimos y uno de los beneficios más grandes de esta nueva era. Como usuario no es fácil bucear entre los 5 millones de fotos que se suben por día, pero eso es parte de la revolución. Ahora más que nunca, si el creador tiene algo que decir, el potencial está ahí.

Foto: cortesía Fernanda Montoro
Foto: cortesía Fernanda Montoro

¿Qué aprendieron con Tiranos Temblad?
Aprendimos mucho y seguimos aprendiendo día a día. Tiranos ha sido una fuente inagotable de aprendizaje. Que en Uruguay pasa mucho más de lo que creíamos. Que trabajando con dedicación y respeto se pueden lograr cosas lindas. Que la gente también tiene ganas de ver contenidos sin violencia ni oscuridad. Que los hechos cotidianos que tantos años fueron dejados de lado por las noticias no solo son interesantes, sino que además construyen una idea mucho más clara de lo que somos como país.

Foto: cortesía Fernanda Montoro
Foto: cortesía Fernanda Montoro

Se acaban de mudar a las afueras de Montevideo. ¿Por qué lo hicieron y cómo creen que influirá en sus vidas y su trabajo?
Tanto Agustín como yo necesitamos paz para trabajar, para crear. Siempre nos gustó estar en contacto con la naturaleza y hace poco nos preguntamos por qué no vivíamos en un lugar donde pudiéramos disfrutarla, donde estuviéramos más en contacto con ella. Unas semanas más tarde, aquí estamos.
Está bueno recordar que uno está diseñando su vida todo el tiempo y que es importante pensar activamente qué variables cambiar para ser más feliz.

Foto: cortesía Fernanda Montoro
Foto: cortesía Fernanda Montoro