El fenómeno MoWeek sigue vital, confirmando su rol protagónico como divulgador de la moda independiente, un grupo firme de marcas que van creciendo y construyendo identidad.

En esta oportunidad la fecha incorporó una solemnidad especial, al coincidir la décima edición y el Fashion Revolution Day. La atención estuvo entonces especialmente centrada en la sostenibilidad: sostener una movida independiente a nivel local, sostener una moda más amigable con el ambiente, sostener el planeta. Se notó en el ambiente la motivación para salir adelante y seguir construyendo. Toda una metáfora que engloba la idea de la moda sustentable pero también, cómo no, la idea de la creación de moda en Uruguay.

La sociedad está incorporando gradualmente ideas mucho más firmes con respecto a la calidad de vida, primero en un nivel personal o individual, y de a poco integrando una idea más abarcativa de cuidado ambiental: lo que comemos, lo que vestimos y los lugares que habitamos se sienten cada vez más interconectados. La idea de un diseño que trabaje con materiales y con procesos que respetan el ambiente es entonces atractiva para públicos que se amplían.

El problema que tiene ese concepto es que requiere un gran nivel de información para que el consumidor final pueda “conectarse” emocionalmente con él, y que esto influya en sus decisiones. ¿Qué es en realidad un tejido “orgánico”? ¿Cómo informarnos acerca de las condiciones en que los trabajadores produjeron la prenda? Conocemos poco acerca de esos temas, y no es fácil llegar a una mirada más profunda.

Pazos-Landarín / Itaú MoWeek
Pazos-Landarín / Itaú MoWeek

Además ¿cómo saber si se trata de un discurso vacío o una actitud comprometida? Y éste tal vez sea uno de los aspectos más difíciles: crece el número de marcas que expresan simpatía hacia una “moda sustentable”, “ética” o “consciente”, pero el consumidor final no tiene claros los límites y la autenticidad de estas declaraciones. Por lo tanto, uno de los caminos más importantes a desarrollar tiene que ver con la construcción de la confianza. Hay señales, hay un impulso creciente, hay una tendencia clara hacia ese objetivo, pero estamos en medio de un proceso. Y todos los esfuerzos son válidos: en la medida que más empresas de diseño divulguen e informen acerca de materiales, procedimientos y condiciones de trabajo, más se avanza en la llegada al público masivo.

MoWeek, mientras, afirma la mirada de la sociedad hacia los nuevos diseñadores locales, y esto es sumamente positivo. El diseño de autor está creciendo en visibilidad, ampliando el escenario de marcas: existe la creatividad y el producto, existe el interés de los consumidores. En pocos años el paisaje urbano ha comenzado a mostrar una integración, en las zonas trendy, de marcas de autor con otras de perfil más industrial. Desde la mirada del público esto es positivo, ya que legitima y consolida las imágenes e identidades. Y la afluencia de público va permitiendo que algunos emprendimientos independientes alcancen volúmenes mayores, contribuyendo a hacerlos financieramente sustentables. Montevideo apunta en esa dirección, con una propuesta de diseño cada vez más sólida.